Hoy a la media hora de entrar de guardia, a las 03.30 HRB, estábamos en la situación (12º 24´,9 S, 077º 04´,2 W), a 22 millas de Callao. Seguíamos con poco viento, del SE, y marejadilla de fondo, con una corriente de 0,6 nudos dirección NW. La guardia terminaba a las 07.00 HRB, así que he descansado un rato, para regresar enseguida a la cubierta. Estábamos aproximándonos a Callao, dando resguardo a los numerosos bajos que existen en su proximidad.
A las 08.00 HRB hemos arribado a la rada de El Callao, justo a la hora que habíamos estimado. En ese momento hemos llamado por el canal 16 a la Autoridad Portuaria para que nos indicasen el lugar de fondeo.
Nos han enviado a la Zona I, de los mercantes, según había solicitado nuestra agencia consignataria. En el primer momento nos han enviado a una posición en la que la profundidad era superior a los 20 m, por lo que hemos tenido que señalarles que somos un velero de 21 m de eslora, cuya cadena no da para esa profundidad.
Tras nuestra protesta, han corregido la posición, asignándonos otra, también en la Zona I, pero con una profundidad menor, y muy cerca de los grandes pesqueros. Toda la amplia flota pesquera estaba fondeada, inmóvil.
A las 08.30 HRB, una vez anclados, la autoridad portuaria nos ha comunicado que la lancha del médico, para la inspección de sanidad, había salido hacia nuestra posición. Una hora después hemos llamado para saber qué pasaba con el médico, cuya lancha no había llegado. Y después de otra hora y media, hemos vuelto a repetir la llamada ya que el médico seguía sin llegar. La respuesta, muy amable, siempre era la misma: la lancha del médico ya estaba camino del PROS.
Sin embargo, por nuestro entorno, bien escudriñado por Juan, apenas han pasado barcos, y generalmente eran remolcadores o de los prácticos portuarios.
Frente a Callao está la Isla de San Lorenzo, que es una importante reserva natural. En su ladera oriental se ve un grabado moderno al estilo tradicional de los grabados de Nazca. Es evidente que éstos grabados forman parte de la identidad peruana.
Finalmente, a las 12.00 HRB se ha acercado una lancha de la Marina Peruana, que se ha abarloado a nosotros, justo el tiempo necesario para que el médico y su ayudante pudieran saltar a nuestra cubierta.
Tanto el médico como su ayudante venían con trajes protectores EPI y mascarilla y guantes. Nada mas saltar ellos al barco, la lancha se ha separado de nuestro costado, alejándose unos metros. Nosotros nos hemos sentado con él y su ayudante alrededor de la mesa en la bañera. Al ver el velero, y la composición de la tripulación, nos ha confesado que según la información que le habían pasado, el PROS debía ser un buque de guerra español, con decenas de marinos, y al que ellos debían inspeccionar. El Dr. Shimohira nos ha pedido, uno a uno, nuestros datos: nombre y apellidos, edad, nacionalidad, lugar de residencia, estado vacunal, etc., así como la fecha y lugar de embarque en el PROS, fecha de zarpe y nuestra derrota desde Algarrobo.

Por nuestra parte, el portavoz ha sido José Luis, aunque el médico nos ha preguntado a cada uno de nosotros cuando lo ha considerado pertinente. Nosotros también le hemos explicado nuestro proyecto "Tras la Estela de Elcano", y sus diferentes etapas. El Dr. Shimohira también nos ha contado anécdotas relacionadas con epidemias, en las que es una eminencia médica, y sobre esta situación pandémica que estamos viviendo. En total, este equipo médico ha permanecido una hora a bordo, siendo una visita muy agradable e interesante. Al despedirse, nos ha dado la libre plática sanitaria, que él ha confirmado después por radio a la autoridad portuaria en su regreso a puerto.
Ya solo nos quedaba esperar a que dicha autoridad portuaria nos indicara el procedimiento a seguir, ya que hoy era el día previsto para nuestro atraque en puerto, y desembarco. La espera se nos ha hecho eterna.
A las 14.30 HRB hemos recibido, por fin, la llamada esperada de la autoridad portuaria, siempre por el canal de trabajo 13, dándonos instrucciones. En primer lugar, debíamos cambiar nuestro fondeo, anclando provisionalmente en la zona de yates, unas tres millas al Sur. También nos han indicado que debíamos llamarles en el momento de la leva de ancla, después justo antes de empezar a cruzar el canal de entrada al puerto, al terminar de cruzarlo y por último al fondear en la nueva posición. Y así hemos procedido.
A las 16.45 HRB hemos fondeado en el límite del campo de boyas del Club de Yates Peruano, quedando a unos 250 m de la bocana del puerto de la Escuela Naval militar peruana, nuestro puerto de destino.
Estábamos cerca del paseo marítimo de Callao, donde las calles se veían vacías, sin tráfico alguno. Es evidente que los países han quedado "sedados", a la espera del transcurso del tiempo.
Por la tarde, en un nuevo contacto con las autoridades portuarias, éstas nos han comunicado que no es posible nuestro atraque en la Escuela Naval militar antes del miércoles 25. La razón es que se nos aplica una cuarentena de dos semanas desde el zarpe. Esto contradecía la información que teníamos previamente, y ha supuesto un nuevo cambio, y enorme, en nuestras expectativas. Y si no hay atraque, no hay desembarco de la tripulación.
Naturalmente, esto nos ha generado una gran frustración, con los consiguientes intensos intercambios de pareceres entre nosotros. La superación de ese impacto emocional ha sido facilitada, en gran medida, por la deliciosa pasta con salmón que ha preparado José Luis para nuestra tardía comida de hoy. Ya en la sobremesa hemos mantenido divertidas conversaciones, las cuales han elevado nuestro estado de ánimo. La gestión del cambio emocional es algo intrínseco a todo navegante, puesto que las adaptaciones necesarias en su derrota, debidas a cambios imprevistos en las condiciones externas, son algo frecuente.
Además, nosotros tenemos el grave problema de la carencia de agua dulce, por lo que hemos hablado con la consignataria para que nos abastezca de ella. Como el contacto con la consignataria no es siempre fácil, ni claro, hemos aprovechado esa llamada para pedirles que nos traigan también unas tarjetas sim de un operador de telefonía local.
Por la noche, para cenar, Jorge nos ha preparado unas berenjenas con queso fundido y tomate al horno, que estaban francamente sabrosas. Y acompañadas de buen vino chileno han estado deliciosas.
Para acabar el día, hemos visto, en la pantalla TV del salón, la película "Master&Commander", aunque ya la conocíamos todos nosotros. José Luis ha insistido en verla en versión original, para escuchar bien la voz propia de cada actor. A mi el cansancio de un día tan largo e intenso me ha podido: me he dormido durante la proyección, así que me he levantado y retirado al camarote.
Hoy tampoco hacen falta guardias nocturnas.
A las 00.20 HRB de la pasada madrugada, al poco de retirarse todos a descansar, el responsable de la oficina de Pisco de la consignataria llamó por el canal 16. Preguntó por el capitán, pero Jorge ya estaba en su camarote, y no nos parecía que era momento para llamarle. La razón de su llamada era que dicho agente había enviado "un protesto", al que Jorge debía responder. Le contestamos que se lo diríamos en cuanto se levantara.
Hoy hemos descanso mucho, pues ha sido una noche muy, muy tranquila. No había prisa en levantarse, ya que no necesitábamos ni 24 horas para cubrir la distancia hasta Callao.
A las 07.30 HRB la temperatura ambiente era de 29ºC, la humedad relativa del 89%, la presión atmosférica 1015 mb, y el cielo estaba casi totalmente despejado.
Todos los barcos al entrar en la bahía se han identificado por radio, dando sus datos: nombre del barco, matrícula, número de tripulantes y nacionalidad de éstos.
Una hora más tarde hemos avistado focas nadando a unos 20 m del barco. A esa hora Jorge ha llamado a la consignataria, que ha dado el Ok para zarpar, aunque para ello antes habrá que llamar a la Costera para su autorización definitiva.
De repente hemos detectado que los tanques de agua dulce se habían quedado totalmente secos. Se han acabado, por tanto, las duchas diarias en los cuatro cuartos de baño interiores. Y tres de los cuatro wc también van con agua dulce. Todo esto, sin potabilizadora, es un problema, puesto que solo nos quedan las botellas de agua envasada. Estas son las que se utilizan para la cocina y comidas, y ahora si queremos emplearlas para otros servicios deberemos tener mucho cuidado con su consumo.
Antes de zarpar hemos empezado a preparar la maniobra, abriendo las bolsas de mayor y mesana.
A las 09.05 HRB la Costera de Pisco ha dado su autorización para levar ancla, preguntándonos por la hora estimada de arribo a Callao. Esta es las 08.00 horas de mañana lunes 23 de Marzo.
Además, la Costera nos ha señalado la obligación de reportarle de nuevo a las 20.00 horas de hoy por el canal 16, para informarle sobre nuestra posición, rumbo, velocidad y hora estimada de arribo a puerto. Estas comunicaciones diarias con las costeras, a las 08.00 h y las 20.00 h, son habituales tanto en Perú como en Chile. Nosotros hasta el momento no las habíamos hecho al estar navegando, a dichas horas, fuera de las aguas territoriales de estos países.
Veinte minutos después hemos levado ancla, dejando a las 09.50 HRB la luz roja del puerto General San Martín por babor, navegando rumbo Islas Chincha. Hemos aprovechado la amplitud de esta bahía, con poco viento en ella, para izar todo el velamen, y así coger una buena velocidad nada más salir a mar abierta.
Una vez fuera de la bahía, el viento era fuerza 3, del WSW, lo que nos ha permitido navegar a 7,5 nudos de velocidad.
Juan ha aprovechado la ocasión para grabar un video de esta buena y rápida salida rumbo a Islas Chincha. Estas islas están a unas 10 millas de la bahía, que acabábamos de dejar por popa, y hay que navegar hasta ellas antes de arrumbar Callao.
Estas pequeñas islas eran, en la segunda mitad del S.XIX, la principal fuente de ingresos fiscales de Perú por los grandes depósitos de guano que allí había. Por eso, fueron invadidas por España en Abril de 1864 al inicio del conflicto bélico hispano-sudamericano (1865-1866), y tras el cual España reconoció la independencia de Perú.
A las 11.45 HRB hemos dejado Isla Chincha Norte por babor y arrumbábamos Callao, con rumbo 330º. En esos momentos sonaba la música de Bob Dylan por los altavoces del barco. La navegación de esta mañana ha sido, de nuevo, una estupenda navegación a vela.
Hoy Fernando ha preparado un aperitivo a base de atún con pimiento rojo al vino tinto, foie gras, tostadas y patatas fritas. Y naturalmente cerveza para beber.
Mientras terminábamos con el aperitivo, él se ha puesto a batir huevos para hacer dos tortillas de patatas, ambas con cebolla, un poco de laurel y pimiento. Como la tripulación está dividida en sus gustos, ha preferido hacer dos tortillas, una mas cuajada y la otra menos. De todas maneras, todos hemos probado ambas, que estaban estupendas. Hemos visto que Fernando, que decía no cocinar, es - como se dice en Argentina - un "tapado", ya que cocina muy bien.
Además, José Luis ha preparado un segundo plato para esa comida del mediodía: salmón a la provenzal. Este espléndido salmón fue un regalo que hizo, a la anterior tripulación R5, un megayate en medio del Estrecho de Magallanes, al quedarse el PROS casi sin víveres.
Tras este festín, no había mas remedio que tumbarse a dormir una buena siesta. Y así ha sido.
El resto de la tarde ha sido muy tranquila, también con una navegación maravillosa. Va a ser una magnífica despedida de esta travesía, dejándonos un inmejorable "sabor de boca".
Antes del crepúsculo ha caído el viento, por lo que hemos guardado bien las velas en sus bolsas, y así continuar navegando a motor por la noche.
A las 18.15 HRB ha tenido lugar un precioso ocaso de Sol, que todos hemos disfrutado en cubierta.
Justo a las 20.00 HRB ha llamado Jorge a la Costera de Pisco para reportar, como nos habían indicado. La hora estimada de arribo en Callao seguía siendo las 08.00 horas de mañana. Media hora después estábamos en la posición (12º 58´,3 S, 076º 48´,1 W), a 59 millas de Callao.
La cena de hoy ha sido a base de picoteo, para el cual Jorge ha preparado unos hojaldritos de salchichas de Frankfurt con mostaza. Algo más tarde, salvo José Luis y Juan que tenían la primera guardia nocturna, los demás nos hemos retirado a nuestros camarotes a descansar.
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Esta ha sido una noche tranquila, muy tranquila. Esta bahía es como una laguna, y de noche no ha habido viento ni ola alguna. Esta mañana hemos cambiado la hora a bordo, ajustando los relojes a la hora oficial de Perú. Así, ahora la diferencia horaria con España es de seis horas.
Esta madrugada solo ha salido a faenar uno de los pesqueros de mayor tamaño que hay en esta bahía. Y ha regresado a primera hora de la mañana.
A esa temprana hora empiezan a verse multitud de bandadas de aves cruzando la bahía en dirección al mar.
En cada bandada van cientos de aves, volando muchas de ellas a ras de superficie. Hasta el mediodía no paran de pasar bandadas, aunque según avanza el día se va reduciendo el número de aves que migran.
A media mañana han salido a pescar un par de pequeñas embarcaciones. Una de ellas ha pasado a unos 50 metros de nosotros, y al ver nuestra bandera española uno de los pescadores ha gritado entre risas "ah, los del virus". Debe ser por ello por lo que la Costera nos mandó fondear tan lejos de las orillas.
El puerto General San Martín, el puerto mercante de esta bahía, tiene un largo muelle, además de varias grandes boyas para atracar los buques. Está situado en la orilla de poniente, al otro lado de la población de Paracas y la zona turística. A esta bahía afluye mucho turismo por sus amplias playas y sus buenos hoteles.
El entorno general es muy desértico, con algunas arboledas a nivel del mar. En la ladera de la península que da al mar, frente a la isla de San Gallán, existe un gigantesco dibujo, labrado en la montaña, denominado "El Candelabro". Ayer tarde, al pasar por El Boquerón, no pudimos verlo ya que estaba nublada la parte superior de esa ladera. Es del estilo de los dibujos de Nazca, aunque esté muy alejado geográficamente de éstos.
Hoy el desayuno ha sido un gran desayuno. Además del habitual jamón y lomo ibéricos, hemos sacado un magnífico foie gras y preparado pomelo de sangre. Fernando trajo de Santiago una barra de un buen foie gras, y hay que consumirla antes de desembarcar.
De acuerdo con nuestra oficina en tierra, debemos esperar al lunes próximo para arribar a Callao. Y no debemos llegar antes de las 08.00 HRB (hora de Perú), de forma que la Autoridad Portuaria nos señale el lugar de fondeo en la bahía, e iniciar después los trámites para nuestro posterior atraque y desembarque. Hoy todavía no hemos entrado en Perú, dado que solo hemos anclado en esta bahía, sin bajar a tierra. Por ello, y tal como habíamos pensado ayer, hoy es el día adecuado para revisar con calma el barco, y reparar alguna que otra avería. Tenemos una buena temperatura ambiental y no hay viento.
La reparación más importante que teníamos que hacer sin falta hoy, aunque sea de fortuna, es el ajuste del prensaestopa de la bocina de motor. Es por donde ha entrado agua a la sentina, como ya habíamos detectado hace nos días. Y esa ha sido la primera reparación abordada.
Más tarde, y esto ha llevado más tiempo, se han repasado varios elementos de la mayor. En concreto, los patines del grátil, el lazy-bag y el carril a nivel del puño de escota. Por un lado, se han sustituido los cabitos de unión de los patines al grátil de la vela, por otro se ha ajustado el sable de babor del lazy-bag dentro de su vaina, y por último se ha fijado el carril del pujamen a la botavara.
En la génova se ha revisado la baluma y su relinga. Ya a proa, se ha revisado la entrada de la cadena al pozo, pues a veces se lía al caer en éste. Y finalmente se ha vuelto a fresar un poco más el perfil que bloqueaba el sector del timón, asegurándonos así que no tengamos más problemas en los virajes a estribor.
Antes de la comida hemos tomado un buen aperitivo a base de ensalada de palmitos con espárragos blancos, y patatas fritas, tomando cerveza y vino blanco para beber.
Después, ya para comer, Juan ha preparado un estupendo arroz blanco con huevos fritos y tomate. El arroz, a pesar de ser arroz basmati, estaba muy sabroso y en su punto de cocción. Una sencilla, pero deliciosa comida.
Hoy el encargado de la oficina en Pisco de la consignataria, que hemos escogido para Callao, nos ha pedido copia de la documentación del barco. En concreto, nos ha pedido el Certificado de Navegabilidad y la Autorización de Zarpe de Chile. Nosotros no tenemos escaneado ninguno de estos documentos, por lo que José Luis ha fotografiado el segundo de ellos, y se lo ha enviado a nuestra oficina en tierra. Desde allí, a las 17.00 HRB - o sea, las 23.00 h en España - han enviado copia de ambos documentos a la consignataria. Lo sorprendente es que la oficina de Callao/Lima de esta misma agencia ya conoce esa documentación. Esto demuestra la descoordinación existente entre las oficinas de una misma empresa.
Al anochecer hemos encendido la luz de bañera, que permanecerá encendida toda la noche.
Tal como ayer se le comunicó a la Costera, tenemos previsto zarpar mañana domingo por la mañana rumbo Callao. A las 18.30 HRB la consignataria ha enviado un email comunicándonos que el PROS no debía moverse de la posición actual sin su autorización previa. Nuestro capitán ha contestado a ese mensaje diciendo que mañana levaremos ancla como estaba previsto.
La cena, preparada por Jorge, ha consistido en costillas en salsa, con patatas, pimientos y tomate. Para ello ha cocinado un costillar entero, que le ha quedado muy jugoso. Ha sido un plato de costillas delicioso. Para beber hemos tomado, como siempre, un buen vino tinto chileno.
Después de cenar hemos visto todos juntos, en la TV del salón, un CD de una película americana realmente mala: "Encuentro mortal". Es una película tan mala que, como suele suceder en estos casos, nos ha "atrapado" a todos, viéndola hasta el final. Increíble.
Tras la película, todos nos hemos retirado a descansar.
Eran las 03.00 HRB, hora de Chile y dos menos en Perú, cuando empezaba la segunda guardia nocturna, la que hoy nos tocaba a Fernando y a mí. Él me ha propuesto que cada uno hiciese una hora, descansando el otro mientras tanto, y alternándonos así las cuatro horas. Es una forma diferente de hacer estas largas guardias, y a mi me ha parecido bien. En cualquier caso, las primeras tres horas he estado despierto, aprovechando la segunda hora, mi hora de descanso, para tomar notas, etc. De música de fondo en esta guardia hemos tenido la voz de Mª Dolores Pradera.
Al empezar la guardia, las condiciones meteorológicas eran ligeramente distintas a las de ayer temprano. En efecto, la temperatura era un par de grados superior, en concreto teníamos 29ºC, la humedad relativa algo inferior, el viento era solo fuerza 2, y una corriente mayor, de 1,5 nudos, en dirección NW.
Y estábamos en posición (15º 08´,4 S, 076º 29´,5 W), a unas 85 millas de Paracas. Nuestra velocidad era de 5 nudos, y el rumbo 015º.
Esta noche ha entrado el otoño, al igual que en el hemisferio Norte la primavera. Esto significa que nosotros hemos salido de España en invierno, hemos navegado en verano y otoño en el Pacífico, y regresaremos en primavera a nuestro país. Es decir, habremos pasado por las cuatro estaciones del año en solo 3 semanas.
Cuando José Luis nos ha relevado, a las 07.00 HRB (hora de Chile), ha metido motor ya que la velocidad había ido bajando, y el viento era inestable. Nosotros nos hemos retirado a nuestros camarotes a descansar un par de horas.
Después del desayuno, a las 10.00 HRB (siempre hora chilena), aprovechando el día soleado que teníamos, algunos tripulantes han hecho la colada, que han colgado a secar en los guardamancebos.
En esos momentos veíamos, a pocos metros a estribor, la típica imagen de "mar hirviendo", la que usualmente está motivada por la presencia de un banco de peces en superficie, que están siendo acosados, por debajo, por sus depredadores naturales.
Con una mar tranquila como la de hoy, se ha revisado el velamen, sobre todo la génova, corrigiendo algún pequeño defecto en su baluma.
A las 12.00 HRB hemos vuelto a tener problemas con el timón a estribor, teniendo que repetir la maniobra de estos días pasados: meter motor, aproarnos para arriar velas, y dar vueltas en círculos de forma que Fernando pudiese fresar con tranquilidad. Estábamos en (14º 22´,6 S, 076º 31´,5 W).
Una vez izadas las velas de nuevo, y a rumbo, Fernando ha puesto un CD con música variada, sonando de entrada el caribeño Bob Marley.
A continuación, hemos estado charlando en la bañera. Nuestro rumbo nos lleva directos a la Isla de San Gallán, situada frente a la Península de Paracas. Tres ésta está situada la bahía, nuestro destino de hoy. El tema de conversación era la recalada en ella.
Después, mientras Jorge cocinaba, Juan escribía la crónica diaria que hoy le tocaba a él. Y Fernando y José Luis revisaban el sector del timón en su compartimento bajo el camarote de popa.
A las 14.00 HRB Juan ha avistado tierra, gritando como corresponde "tierra a la vista". Era Punta Carreta, en el continente. Por los altavoces del barco sonaba, en ese momento, la maravillosa voz de Ella Fitzgerald, acompañando perfectamente el ritmo del PROS.
Veinte minutos mas tarde, Jorge sacaba a la mesa un delicioso pastel de berenjenas y atún, recién salido del horno.
Tanto por la suavidad de la masa bien horneada, como por el fantástico relleno, este es otro plato estrella de nuestro capitán-chef.
De todas maneras, el cocinero se nos ha quejado hoy de nuestros continuos aplausos a sus creaciones, ya que en su opinión, ésto le impide seguir mejorando en la cocina. Naturalmente, nosotros no estamos de acuerdo con esa queja suya.
A las 15.15 HRB, con una suave brisa de 4 nudos y poca mar, hemos vuelto a meter motor, aproarnos y arriar velas. En esta ocasión se trataba de revisar la funda de la mesana.
Poco a poco nos hemos ido aproximando a la Isla de San Gallán, cuya cúspide estaba cubierta de nubes. Esta isla es una importante reserva natural.
Y a las 18.30 HRB pasábamos por El Boquerón, el canal entre esa isla y la Península de Paracas, avistando focas nadando cerca del barco.
Estaba anocheciendo cuando hemos virado, arrumbando Bahía de Paracas.

Entrando en la bahía hemos recibido, a las 20.40 HRB por el canal 16, una llamada de la Costera de Pisco, pidiéndonos los datos del barco - nombre, eslora, etc. -, nuestro destino y los datos de todos los tripulantes: número de ellos, y de cada uno de nosotros el nombre, la nacionalidad y la edad. En un primer momento, la Costera nos ha negado el derecho de fondeo en la bahía por haberse cerrado totalmente el país. Nosotros le hemos alegado que estamos en tránsito hacia Callao, donde tenemos punto de atraque en la Escuela Naval militar de Perú, y tenemos averías a bordo que precisan reparación, al menos de fortuna, por lo que no podemos seguir navegando. Ante nuestra insistencia, y seguramente tras haber contrastado la información sobre nuestro destino, nos ha preguntado por la agencia consignataria que hemos contratado en Callao. Y nos han pedido que le enviásemos la documentación correspondiente a nuestros datos. Vía email se les ha pasado un mensaje con los datos del barco, del destino y de la tripulación, además de los datos sobre la consignataria.
Tras un largo intercambio de llamadas, la Costera ha accedido finalmente a nuestro fondeo, dándonos un triángulo de posición en la bahía para que anclásemos en él. Al preguntarles nosotros por la profundidad en dicho triángulo, nos han respondido que 29 metros, profundidad adecuada para un mercante, pero no para un velero de 21 m de eslora, y solo 100 m de cadena. Ante nuestra queja, el práctico del puerto General San Martín de esta bahía, que estaba escuchando por radio nuestra conversación, le ha dicho al marinero de la Costera que nosotros "eramos un bote de recreo", lo que aquel ha entendido perfectamente. Entonces nos ha dado un nuevo triángulo de posición, con solo 7 m de profundidad.
Hemos fondeado a las 21.30 HRB en mitad de la bahía, muy alejados de todas sus orillas, y por supuesto de la posición que nos había recomendado nuestro amigo AlbertoM. La situación era exactamente (13º 48´,8 S, 076º 16´,3 W).
La cena ha consistido en "una picada", un picoteo, a base del delicioso foie gras que llevamos a bordo, con tostadas y vino blanco chileno. Tras encender las luces de bañera, para dejarlas encendidas toda la noche, nos hemos retirado todos a descansar. Al estar anclados, esta noche no hacen falta guardias nocturnas.