domingo, 24 de mayo de 2020

Epílogo

Habitualmente cuando me siento ante el ordenador para escribir el epílogo del blog de una travesía pongo música de fondo. Y escojo la música que en ese momento más me apetece escuchar mientras escribo. En estos momentos suena el Triple Concierto de L. van Beethoven. Es una obra con una gran fuerza, además de una armonía increíble, como es propio de este inigualable compositor alemán. Creo que ya he citado alguna vez a Antonio Damasio, el célebre neurocientífico luso-norteamericano, y su obra "Self comes to Mind". En efecto,, y citándole ya directamente, dice: "las artes también producían una compensación homoestásica". Y la música es, desde luego, una de las artes más potentes para esa compensación autorreguladora biológica.

En mis epílogos, suelo hacer un resumen de la travesía, además de expresar mi reconocimiento, y agradecimiento, a aquellos que han hecho posible mi participación en ella, así como a aquellos tripulantes con los que he compartido esos días de mar.

En esta ocasión, el mejor resumen de esta travesía es el que AGNYEE ha publicado en su página web como "Crónica de la Etapa R6", del proyecto de circunnavegación "Tras la Estela de Elcano". Y a ella me remito, para no duplicarme, en: www.agnyee.com

La que iba a ser una travesía institucional, desde Valparaíso (Chile) hasta Guayaquil (Ecuador), se convirtió en una travesía de supervivencia en medio de un mundo atacado por una pandemia.



La travesía se inició en Algarrobo, un agradable puerto al Sur de Valparaíso, y algo más tarde de lo previsto inicialmente. Por ello, hubo que anular la escala prevista en Antofagasta para así ganar tiempo y llegar a destino en la fecha programada. Y siguiendo la previsión meteorológica, la derrota mas rápida era adentrándonos en el Pacífico hasta alcanzar el meridiano de Lima.



Finalmente, tuvimos que concluir la travesía en El Callao (Perú), a unas 800 millas al Sur de Guayaquil, al haberse cerrado estos dos países totalmente, y por tanto también al tráfico marítimo. Al final, fueron menos días de mar de lo previsto, pero no por ello menos intensos. El Pacífico Sur se ha comportado muy noblemente, como bien refleja su nombre. Al menos en esta época del año, a finales del verano austral, este Oceano se comporta como F. Magallanes le bautizó.

Es verdad que este proyecto de circunnavegación ha sufrido un parón, inesperado, pero confiemos en que pronto pueda volver a ponerse en marcha. Las holguras de fechas que existen, marcadas por el viaje de hace 500 años, permitirán sin duda completar el proyecto en el plazo establecido de tres años.

En aquella "Crónica de R6", al igual que en la `página´ "Lanzando el blog", que aparece al comienzo de la narración de esta travesía, hago mención al enorme apoyo y ayuda de las instituciones oficiales españolas, chilenas y peruanas, así como de nuestro buen amigo AlbertoM. Todos ellos, junto a AGNYEE, han hecho posible que esta travesía haya sido una gran experiencia.

Sin embargo, creo que en esa crónica no he resaltado suficientemente la extraordinaria tripulación con la que he compartido estas casi cuatro semanas por el Pacífico Sur. Ha sido una experiencia muy intensa, inolvidable, cuya dureza ha sido mitigada por el carácter de estos cuatro magníficos compañeros de tripulación. En efecto, tanto el capitán JorgeM, como FernandoFdM, JoseLuisZ y JuanC han sido unos extraordinarios compañeros antes del embarque, durante la travesía y después de desembarcar en El Callao.



Nuestra experiencia hace mas admirable aquellas navegaciones al Nuevo Mundo y a las Islas de las Especias, a través de desconocidos mares en los siglos XV y posteriores. Aquellas eran durísimas travesías, con tripulaciones escogidas, en gran parte, a base de levas, sin el cuidado que se ha tenido en este proyecto nuestro. Y desde luego en embarcaciones sin las comodidades del PROS. La verdad es que aquellos navegantes tenían un mérito increíble, hasta límites difíciles de imaginar hoy en día.

Y no es solo el magnífico carácter, con un extraordinario sentido del humor, de estos cuatro tripulantes de R6, sino también sus habilidades extra marineras, gracias a las cuales hemos tenido estupendas vivencias a bordo. Entre esas capacidades, y habilidades, hay una que destaca sobre todas las demás: la excelente calidad como cocineros de Jorge y José Luis. Ambos han elaborado múltiples platos, todos ellos diferentes, y muy sabrosos. En largas travesías la cocina es muy importante, fundamental diría yo. Aunque, como todos sabemos, a bordo el gusto se potencia, y la comida sabe mucho mejor que en tierra firme, cuando la cocina es excelente, la experiencia es fantástica. Y más cuando la tripulación ha de enfrentarse a problemas extra náuticos. 

Por otro lado, tenemos la gran habilidad y experiencia de Fernando como mecánico", la cual junto a su profundo conocimiento del barco, le ha permitido afrontar con éxito complicadas reparaciones a bordo, incluso con fuerte marejada e intensos vientos. Y de Juan "el Jóven", me gustaría señalar su enorme disposición a participar en todas las tareas a bordo, incluyendo las necesarias reparaciones, facilitando así el trabajo de sus compañeros. La verdad, es que, sin esta magnífica tripulación, la travesía hubiera sido bastante dura.

También he de agradecerles a todos ellos la revisión de estos textos, con acertadas matizaciones, además del material fotográfico que han aportado, el cual ha completado muy bien el mío propio. A pesar del cariñoso apodo que Jorge me puso - "el Notario" -, mis notas no siempre eran exhaustivas, faltando a veces algun dato relevante.

No me gustaría finalizar este epílogo sin agradecer a mi familia su incondicional apoyo, en todos los órdenes, y en unas circunstancias - tanto suyas como mías - difíciles de imaginar.

Y ya solo me queda desear muy buena mar y mejores vientos a los navegantes de AGNYEE, que nos releven en el PROS para hacer la siguiente etapa R7, antes de adentrarse en el Pacífico en demanda de las Islas de las Especias.

domingo, 10 de mayo de 2020

Días 25 y 26. La Repatriación 30 y 31 de Marzo 2020

Día 25. Lunes 30 de Marzo

El desayuno de hoy ha tenido lugar en una sala de reuniones del hotel, ya que hemos bajado todos los que estamos  alojados en el hotel a desayunar, y han tenido que habilitar varias salas, además del pequeño comedor.

Al terminar el desayuno, he subido a la habitación a seguir revisando fotografías, y adelantando notas y textos para el blog.

Seguimos sin tener resuelto el transporte al aeropuerto, de lo que se están encargando José Luis y Juan.

Hoy hemos vuelto a comer en la habitación de José Luis, con la compra de esta mañana. José Luis nos comenta que ha hablado con el jefe del grupo español en el hotel, y parece que hay sitio en los autocares que saldrán de aquí. A primera hora de la tarde, Alberto nos confirma que estamos en las listas consulares de repatriación del martes, pero entre los españoles que saldrán del hotel en un convoy de autocares. Por eso, él traerá a Fernando esta tarde, antes del toque de queda, para alojarse hoy en el hotel, y salir mañana todos juntos hacia el aeropuerto.

Por la tarde, nueva siesta, y cierre de la bolsa de viaje.

Hoy en la cena han estado también Fernando y Lara, encontrándonos todos en el comedor del hotel a la hora habitual de las 20.30 h. De nuevo hemos tenido que aportar nosotros dos botellas de vino, además de otra que ya habíamos abierto, pues el hotel hoy tampoco tenía vino en su bodega. En un primer momento, querían cobrarnos el descorche - por botella casi lo que habíamos pagado por cada una de ellas en el supermercado -, pero después de protestar nosotros amablemente, la camarera lo ha consultado y nos ha dicho que el director del hotel había ordenado no cobrárnoslo.

Antes de retirarnos a la habitación a descansar, todos hemos hecho el check-out, y así mañana no hay problemas, ya que somos muchos los que saldremos a la misma hora hacia el aeropuerto. Y a descansar rápidamente que había que madrugar.

Día 26. Martes 31 de Marzo

Aunque había puesto el despertador a las 04.05 h, con una segunda alarma a las 04.15 h, me he despertado a las 03.30 h, así que ya me he levantado. La hora a la que tenemos que estar en la recepción son las 05.30 h, y antes hay que desayunar. Hoy será un día largo.

A las 05.00 h he bajado al comedor, puesto que es la hora a la que nos dijeron que abriría éste para los desayunos. A esa hora, ya había gente esperando en la puerta del comedor, pero hemos conseguido nuestra mesa redonda de todos los días.

A las 05.20 h he subido a recoger mi equipaje, y diez minutos después estaba en la recepción junto con muchos otros españoles. Media hora mas tarde, la policía española de la Embajada - dos policías nacionales, uno de ellos mujer - ha abierto la puerta del hotel, y ambos han ido comprobando, uno a uno, nuestra presencia en las listas de repatriación. Después hemos subido al autocar, esperando en él la salida en convoy. Al frente de éste iba un coche de la policía peruana, seguido por el coche del Embajador español y a continuación los tres grandes autocares con todos los repatriados. El Embajador español ha estado presente en toda la operación a pie de los autocares.

El convoy ha salido hacia Callao, donde está el aeropuerto militar, el cual comparte pista de aterrizaje con el aeropuerto civil, aunque tienen terminales separados. Allí habían montado unas grandes carpas, con asientos para todos nosotros, de forma que la policía peruana controlaba las listas de repatriación, sellaba la salida de Perú en los pasaportes de todos, y controlaba los equipajes con ayuda de perros.



Antes de dirigirnos al autocar que nos iba a acercar al avión, nos hemos despedido del Agregado Militar español en Lima, que tanto apoyo y ayuda nos ha dado a lo largo de la travesía.

Inmediatamente después hemos subido a un autocar, viendo como nuestras maletas eran introducidas en contenedores de Iberia.



Así hemos llegado a pie del avión, subiendo nosotros por la escalerilla de delante, y pasando a nuestro asientos. Ya estábamos en suelo español, aunque todavía no habíamos despegado.



Mientras esperábamos a terminar el embarque, hemos estado hablando con los tripulantes de cabina sobre nuestro proyecto de circunnavegación. Y también con el comandante, en un momento en que ha salido de la cabina.

A las 10.30 h, hora de Perú, ha despegado el vuelo IB6650 con destino Madrid.



Diez horas y media mas tarde, el avión ha tomado tierra en Barajas, donde por la diferencia horaria ya eran las 04.30 h de la madrugada del 1 de Abril. El avión ha quedado aparcado lejos de la T4, y una "jardinera" - uno de esos autobuses de pista de aterrizaje - nos ha llevado hasta la puerta de una terminal totalmente vacía.



Tras recoger las bolsas de viaje de la cinta de equipajes, solo nos quedaba coger los taxis que nos llevaran a nuestras casas. 

De esta forma ha concluido nuestra aventura, después de cuatro semanas. En ese tiempo, el mundo ha cambiado completamente, y de una manera que yo nunca hubiera imaginado.

sábado, 9 de mayo de 2020

Dias 23 y 24. Fin de Semana del 28 y 29 de Marzo 2020

Sábado 28 de Marzo

Después de desayunar todos juntos, yo me he quedado en el hotel, mientras los otros tres compañeros han ido al supermercado a comprar. Yo he de adelantar con el texto de la Crónica. He llegado hasta el día del arribo a Callao, por lo que he pasado ese borrador a los tres compañeros para que pudieran leerlo y me dieran su opinión. Como Fernando está fuera del hotel, he preferido enviarle ya el borrador completo cuando esté terminado.

Este no es el fin de semana que habíamos imaginado al iniciar nuestra travesía. Entonces hablábamos de visitar el centro de Lima, de ir a diversos restaurantes a tomar la buena cocina peruana, etc. Era un plan totalmente diferente. En estos momentos la Plaza de Armas de la ciudad está cerrada al tránsito, y los restaurantes también. Así que poco se puede hacer.

Por tanto, hoy hemos comido de nuevo en la terraza del hotel. En ella hace mucho calor, pero estamos solos. Al terminar la comida, ya saliendo de la terraza, hemos conocido a la futura directora del hotel de Iberostar, la cadena hotelera mallorquina, que está construyendo en Lima, LaraW. Ha sido un encuentro muy agradable e interesante.



Yo estaba cansado, molido, así que he bajado enseguida a dormir la siesta. En ese momento me estaba bajando el stress, la tensión, de estos últimos días. La de hoy ha sido una larga siesta de tres horas, tras la que me he levantado como nuevo.

Al despertarme, me he encontrado con la noticia de que la Embajada dice que no es totalmente seguro el que consigamos una plaza en uno de los dos vuelos directos a Madrid, el martes o el miércoles próximos. Nos han propuesto volar el lunes 30 a Lisboa, con TAP, de ahí en autobús a la frontera con España, donde deberíamos coger un tren hasta Madrid. Dada la situación en España, esta solución nos parece bastante arriesgada ya que no será fácil viajar desde la frontera, ni en tren ni en coche alquilado, hasta Madrid.

Fernando y Alberto se han puesto en marcha a nivel del Consulado, por un lado, y con la dirección de Operaciones de Iberia en Lima, por otro. Parece que pudiera ser posible tener billetes en business en el avión que sale de Lima el martes 31 por la mañana. De todas maneras, esto no será firme hasta que nos lo comunique Iberia a cada uno de nosotros por email. Es una buena noticia, si se confirmase. Vamos a ver.

Yo he terminado de escribir la Crónica, pasando el borrador a los cuatro compañeros de R6 para conocer su opinión final. Dada la diferencia horaria con Madrid, daba lo mismo enviar la Crónica hoy que mañana domingo a primera hora.



Si cuando llegamos al hotel eran limones lo que faltaba en su restaurante, hoy de lo que carece la despensa de este hotel es vino. Así que, para la cena, hemos bajado dos botellas que se habían comprado para nuestros almuerzos. Al estar Lara alojada en el hotel, la hemos invitado a acompañarnos en la cena. De aperitivo hemos tomado, como ayer, un buen pisco. Y siempre con el brindís "Por nosotros, por los nuestros, y porque nuestras mujeres no se queden viudas".




La conversación durante la cena y la sobremesa ha sido muy divertida, hablando tanto de la construcción del nuevo hotel de Iberostar, como de nuestra travesía desde Algarrobo, y del proyecto de circunnavegación del que formamos parte.

Domingo 29 de Marzo

Esta noche toda Europa ha cambiado el horario, pasando al de verano, mientras que Perú, no. Este país nunca cambia su hora oficial, ya que estando tan cerca del Ecuador geográfico no hay grandes diferencias de horas de Sol de una estación del año a otra. Ahora la diferencia horaria con España es de 7 horas.



Después del desayuno, Jorge, José Luis y Juan se han ido a pasear un poco y comprar en el supermercado. Yo me he quedado en el hotel, y he enviado la Crónica a la asociación.

Ayer tarde llegaron al hotel unos 200 españoles para su repatriación, por lo que el hotel se ha llenado al completo. Por eso, y para evitar la posibilidad de que subiese mucha gente a la terraza, hemos decidido comer en la habitación de José Luis.

Y después una nueva siesta.

Al despertarme he visto que han llegado los correos de Iberia con los billetes para el 31 por la mañana. Así que yo he hecho el check-in, no preocupándome más del tema. Después he seguido revisando fotos, a pesar de que el programa que tengo en mi portátil es una versión antigua del Photoshop Elements, muy diferente a la última que tengo en mi ordenador de sobremesa. Pero hay que ir adelantando trabajo.

Ahora el problema que nos ha surgido es el del transporte, el próximo martes, desde el hotel al aeropuerto militar, de donde salen los vuelos de repatriación. Parece que los cuatro deberemos ir en una furgoneta de la consignataria, o en un taxi contratado por ésta, hasta el Consulado español, donde nos encontraríamos con Fernando, y nos darán un salvoconducto para llegar al aeropuerto. Todo esto tiene un problema, y es el de la hora, ya que deberemos estar en el Consulado a las 05.30 h. En efecto, el toque de queda finaliza a las 05.00 H, y la agencia dice no tener una furgoneta disponible a esa hora. El taxista, cuyo teléfono nos ha proporcionado la consignataria, nos dice que él no podrá llegar al hotel antes de las 05.40 h, dada la distancia a la que vive y los múltiples controles que deberá pasar hasta llegar al hotel. Ya tenemos un nuevo problema a resolver.

Para cenar habíamos quedado a la misma hora de ayer, las 20.30 h, y al llegar los cuatro al comedor, éste estaba vacío. Poco a poco se ha ido llenando, y uno de los españoles que han llegado a cenar, se ha puesto a hablar con nosotros. Era el dirigente de un grupo de cooperantes de Alcoy que llegaron ayer, para salir en el vuelo del martes. Ellos han pasado la cuarentena en una hermandad religiosa en Cuzco, donde les pilló la entrada en vigor del Estado de Excepción peruano, justo el día anterior a su visita programada a Machu Pichu. Y ellos irán al aeropuerto en uno de los autocares que se van a emplear para el traslado de repatriados.

Al igual que estos días pasados, hemos sido los últimos en salir del comedor, tras una larga sobremesa.

viernes, 8 de mayo de 2020

Día 22. Viernes 27 de Marzo 2020 Primer día en Lima

Hoy es el primer día, después de tres semanas completas a bordo del PROS, que hemos dormido en tierra firme. Y sin preocuparnos de la hora, por lo que hemos descansado totalmente. Con calma, hemos bajado a desayunar los cuatro juntos al comedor del hotel. Ha sido un desayuno tranquilo, propio de un primer día de hotel, sin mucho que hacer el resto de la mañana. Después, tras subir a las habitaciones, todos hemos dejado ropa para la lavandería.

A continuación hemos salido los cuatro a dar un paseo por el entorno del hotel, y a comprar. Las calles estaban prácticamente vacías, aunque el toque de queda finaliza a las cinco de la mañana, y la gente se puede mover libremente por las proximidades de sus casas.



En primer lugar, hemos entrado en una farmacia a comprar mascarillas y guantes. A continuación, nos hemos acercado al supermercado que está en la misma manzana que la farmacia. Justo antes de entrar, se nos ha acercado un joven que al ver en nuestra ropa logos de marcas conocidas - HH, Musto -, nos ha preguntado si somos navegantes. Él es el representante en Callao/Lima de Hood, la célebre marca de velas. Hemos charlado un rato con él, y parece ser un contacto muy interesante en Lima.



El supermercado era muy grande, y a su entrada había una agente de seguridad que solo permitía pasar a personas con mascarilla y guantes. Dentro había ya muchas personas, y no parece que se controlara la afluencia al establecimiento. Lo que hemos comprado ha sido para la comida de hoy, tanto alimentos como vino.



Después, el regreso ha sido dando un pequeño paseo hasta el hotel, viendo una mediana pintada con bonitos motivos peruanos.

A la hora de la comida, a las 13.00 h, nos hemos vuelto a encontrar todos en la terraza del hotel. No queríamos ir al pequeño comedor, ya que lo mas seguro es que estuviera lleno de gente, y en cambio en la terraza íbamos a estar solos. Es la zona del gimnasio, spa y piscina, y en estos momentos todos éstos están cerrados.



En la comida hemos comentado la noticia que nos ha llegado, y es que parece que hay muchas posibilidades de una pronta repatriación. Ya veremos si esto confirma.

Después de una corta sobremesa, he regresado a la habitación. Para comunicarme con mi familia en Madrid debía hacerlo, por la diferencia horaria, antes de tumbarme la siesta. Y así lo he hecho. Tras la siesta, me he puesto a revisar fotos para incluirlas en la Crónica que he de escribir para la web de AGNYEE.

Los otros tres compañeros de tripulación han aprovechado la tarde para dar un paseo por las inmediaciones del hotel.

A las 20.30 h habíamos quedado para cenar en el comedor del hotel. Como hemos visto que muchos de los clientes del hotel piden la cena en sus habitaciones, esto deja sitio en el comedor. Y a esa hora hemos bajado los cuatro a cenar juntos.

Hoy sí ha habido limón para preparar pisco, la gran bebida peruana, para el aperitivo. Esta es una bebida distinta al pisco chileno, y la versión peruana esta buenísima. En estas circunstancias por las que pasa Perú, la carta del hotel no es muy variada, pero sí suficiente. Desde luego, no parece fácil el suministro alimentario al país.

La sobremesa ha sido larga, siendo los últimos en abandonar el comedor.

jueves, 7 de mayo de 2020

Día 21. Jueves 26 de Marzo 2020. El Día D

Un día más, yo ya estaba en cubierta a las 07.30 HRB. En la bahía todo estaba en calma. La noche ha sido fresquita, con mucha humedad. Poco después, he visto un email de mi agencia de viajes en relación con el billete de vuelta desde Guayaquil, que tenía reservado. Iberia ha cancelado todos esos vuelos regulares, al igual que los de Lima. Ya veremos cuando regresamos a España.

Al llegar la hora de preparar el desayuno, a pesar de que ayer no encontré ningún sobre al vacío de jamón ibérico más, hoy sí lo he encontrado: estaba al final de la nevera. Como hoy había que recoger ésta, hemos podido localizar el último que quedaba. Así que lo hemos sacado para el desayuno, al igual que otro de lomo, y el frasco de mermelada. Como siempre, hemos tomado café y zumo.



Al terminar de desayunar, nos hemos puesto, no sin cierta prevención, a preparar nuestro desembarque. Tal como nos había comunicado la dirección de la Escuela Naval ayer, será a las 14.30 HRB cuando entremos por la bocana de su puerto.

A las 09.30 HRB la temperatura es de 22ºC, la humedad relativa del 90%, la presión atmosférica 1012 mb, y el cielo totalmente cubierto.

Yo he terminado de preparar mi bolsa, y solamente me faltaba retirar la ropa de cama de la litera, y cerrar la portilla del cuarto de baño.




A las 10.00 HRB hemos tenido, de nuevo, una mala, una pésima noticia. Nos ha llamado el procurador de la consignataria para decirnos que Inmigración aplica el artículo 8 del decreto de Estado de Excepción, por el cual se prohíbe el tráfico internacional de personas por todas las vías (aérea, terrestre, marítima y fluvial) durante la vigencia de dicho estado. Es decir, estamos autorizados a atracar en puerto, pero no podemos desembarcar, al no poder entrar en el país. Y ésto quizás hasta el final del periodo de vigencia de dicho Estado de Excepción. Nosotros habíamos contemplado el escenario de permanecer a bordo una vez amarrados en puerto, pero siempre habiendo entrado en Perú, y como solución para simplificar el proceso de repatriación. Y ese no era el caso.

Nueva llamada a nuestra oficina en tierra para comunicarles la nueva situación, y pedirles que traten con urgencia este tema con las autoridades peruanas. Existe un escrito del Ministerio de Relaciones Exteriores peruano a nuestra Embajada, cuya interpretación no es unívoca. Parece que los funcionarios del departamento de Inmigración excluyen nuestra entrada en el país, en aplicación de dicho Art. 8.

Estamos, por tanto, en una situación kafkiana: el médico dio libre plática sanitaria hace días, la Marina de Guerra acepta nuestro atraque en su Escuela Naval, pero Inmigración rechaza nuestro desembarco. Lógicamente la dirección de la Escuela Naval se atiene a lo que indique la consignataria, al ser ésta la responsable de la gestión del despacho de entrada del barco. Y ésta se atiene a lo que diga Inmigración, el tercer y último organismo implicado en este procedimiento.

Una vez más nos hemos de enfrentar a un cambio de expectativas, y su correspondiente frustración. La tripulación no puede ocultar su malestar por estos continuos cambios burocráticos, día tras día. Todos sabemos que para una persona es, mentalmente, más fácil adaptarse de una sola vez a un proceso concreto, es decir, cuando tiene una única estimación del final de dicho proceso, aunque sea una estimación lejana en el tiempo, que cuando ha de sufrir continuos cambios en sus expectativas sobre la finalización de aquel proceso.

Entre tanto, nos hemos quedado prácticamente sin agua dulce y la consignataria es incapaz - desde el lunes que llegamos e hicimos "el pedido" - de suministrárnosla en tiempo y forma. Y la Escuela Naval, al solicitarles de nuevo suministro de agua, nos vuelve a remitir, muy amablemente, a nuestra agencia consignataria. No entendemos la complejidad de un procedimiento burocrático que impide suministrar con rapidez agua a un barco fondeado todavía "en tránsito". Es una situación "casi" de "patera mediterránea".

A las 11.30 HRB ha pasado una barca junto al PROS, a la que hemos pedido ayuda con el suministro de agua. Tras aceptar traernos agua dulce, el bote ha entrado en el puerto de la Escuela Naval. Nosotros hemos supuesto que es donde va a cargar los bidones de agua. Sin embargo, pasaba el tiempo y aquella embarcación no salía de allí. Solo nos ha quedado esperar.

A mediodía, el Presidente de Perú ha hablado por radio y TV a la nación, comunicando que amplía el Estado de Excepción hasta el 12 de Abril. Esto puede ser una complicación añadida para nosotros, si es que tenemos que esperar fondeados hasta ese día; y con una agencia que no da el servicio de avituallamiento que debiera.



Nuestra oficina en tierra se ha puesto de nuevo en marcha para resolver este problema, al igual que nuestro amigo AlbertoM en Lima. A bordo, esas horas han sido especialmente tensas.

A las 13.35 HRB ha llegado un email de la Embajada Española en la que nos comunican que la Directora Jefa de Inmigración va a transmitir a sus funcionarios la autorización para que la tripulación del PROS pueda desembarcar hoy en la Escuela Naval.

Como va a ser un día largo, sin comida de mediodía, hemos abierto varios sobres de lomo para ir picando durante la espera.

A las 14.00 HRB, Jorge pone el motor en marcha y llama a la autoridad portuaria para indicarles que estamos en condiciones de levar ancla y dirigirnos a puerto. Quien contesta a esa llamada por radio es la patrullera Huanchaco, que se ha colocado a unos metros a nuestra popa para coordinar toda la maniobra. Y nos dice que no podemos entrar en la Escuela Naval antes de las 14.30 HRB. Así que fuera motor y a esperar.



Por fin, diez minutos después aparece la barca del agua, con dos enormes bidones. La operación de trasvase del agua desde esos bidones a los depósitos del barco se ha complicado debido a la diferencia de altura entre la boca del depósito y el bidón en cubierta de la embarcación, y a que nuestra bomba de succión no es muy potente. Por la mañana habíamos probado el funcionamiento de esa bomba, e iba bien, pero era bajo otras condiciones. Así que, tras un primer intento, ha habido que subir el bidón de agua - de unos 250 litros - hasta la cubierta del PROS. Y entonces muy lentamente se ha ido trasvasando el agua a nuestros depósitos. A continuación, se ha hecho lo mismo con el segundo bidón, de otros 200 litros.



Mientras estábamos trasvasando el agua, ha llamado la patrullera Huanchaco a las 14.30 HRB indicándonos que debíamos entrar ya en puerto. Jorge ha contestado que tardaríamos 10 minutos en hacerlo. Efectivamente, a las 14.40 HRB hemos iniciado la leva del ancla. Una vez arriba, Juan ha intentado colocarla a mano en su posición final en cubierta, lesionándose la espalda. Le ha dado un fuerte tirón, con lo que ha quedado con la movilidad bastante reducida.




Finalmente, a las 14.50 HRB hemos entrado por la bocana del puerto. En éste hemos abarloado el barco al muelle de entrada. Nada mas terminar la operación de amarre, el oficial de guardia ha tomado nota, desde el muelle, de los datos de la tripulación, recalcándonos que hasta que Inmigración no diese su autorización, debíamos permanecer a bordo. Jorge ha comunicado a la consignataria el amarre en puerto, para que avisase a Inmigración.



Durante la espera hemos terminado de recoger los camarotes, poniendo la ropa para la lavandería en la cámara, en lugar visible, y sacando a cubierta las numerosas bolsas de basura que habíamos acumulado a bordo a lo largo de toda la travesía. También hemos preparado unas bolsas con los productos perecederos, y se las hemos pasado a los marineros del buque escuela Marte, abarloado cerca del PROS, en el mismo muelle. Ellos sí pueden aprovechar estos alimentos antes de que caduquen. Nosotros no sabemos cuanto tiempo va a transcurrir hasta la incorporación de una nueva tripulación, que tome el relevo y continúe este proyecto de circunnavegación de AGNYEE.

Es interesante ver que la Marina de Guerra de Perú tiene al menos dos buques escuela: la gran bricbarca de cuatro palos, BAP Unión, que está amarrada en el puerto de Callao, y el Marte, este velero de menor envergadura, pero igualmente operativo.



Dos horas mas tarde, la consignataria nos ha comunicado que hacia las 17.00 h vendría una furgoneta para recogernos y llevarnos a la oficina de Inmigración, de paso hacia el hotel.



Casi anocheciendo, a las 18.00 HRB, el oficial de guardia nos ha indicado que debemos desembarcar, dejando cerrado el barco. A este oficial le hemos dado el pendrive con el inventario del PROS, tal como nos habían indicado ayer. Los marineros del buque escuela han llevado las bolsas de basura a los contenedores del puerto, y nos han ayudado con nuestras bolsas de viaje, camino de la garita de salida. Allí hemos estado esperando a la furgoneta de la agencia, que cada vez se retrasaba más. Durante esa espera hemos estado charlando con un Capitán de Corbeta y un oficial de la Marina de Guerra peruana. Otra oficial ha llevado a Juan a la enfermería de la Escuela Naval, donde le han puesto una inyección para la contractura que tiene en la espalda, además de darle las medicinas necesarias para su tratamiento en estos próximos días.

Por fin, a las 18.45 h, ha llegado la furgoneta, en la que hemos cargado todas nuestras bolsas, dirigiéndonos a Inmigración para sellar allí nuestra entrada en el país. En el camino hemos pasado por numerosos controles policiales, a cargo de la Infantería de Marina, y situados en los límites de cada distrito municipal. La consignataria llevaba el correspondiente salvoconducto para este traslado, y nosotros hemos tenido que mostrar en cada control nuestros pasaportes.

En la oficina de Inmigración hemos estado esperando en el rellano de la escalera de subida al primer piso, en donde estaba el pequeño despacho del funcionario que debía atendernos. Este agente ha cuestionado en un primer momento nuestro ingreso en el país, ya que no estaba convencido de que nos debía sellar nuestros pasaportes. Sin embargo, el procurador de la agencia le ha convencido de que todo estaba autorizado y en orden. Cada vez que el funcionario nos devolvía un pasaporte sellado, Juan hacía una foto de la página sellada, para las posteriores gestiones de cara a nuestro registro en la lista consular de repatriados.

Una vez finalizado este procedimiento, ya habíamos entrado en Perú. De allí, a las 19.20 h, la furgoneta nos ha llevado a nuestros alojamientos, tras pasar nuevos controles de policía. Fernando se ha quedado en casa de su gran amigo AlbertoM, y nosotros cuatro hemos ido a un hotel nuevo de la cadena Meliá, que ésta mantiene abierto aun en esta situación en la que prácticamente no quedan turistas en Lima.

Ya en el hotel, hemos bajado a cenar en el pequeño comedor que han habilitado para los escasos clientes que hoy nos alojamos en él. Queríamos tomar un pisco, esa típica bebida peruana, a modo de aperitivo, pero otro grupo de clientes acababa de agotar las existencias de limón. Mañana será otro día. Tras la sobremesa, nos hemos retirado a descansar después de este largo y complicado día.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Día 20. Miercoles 25 de Marzo 2020

A las 07.30 HRB Fernando ha puesto, como ya nos había advertido ayer, el generador en marcha para hornear la masa de pan que ha estado fermentando toda la noche.



El hecho de desayunar con pan recién hecho es una maravilla. Estaba buenísimo, tanto solo con aceite y sal, como acompañado del buen lomo ibérico y el foie gras que tenemos a bordo. Ha sido un desayuno distendido, ya que hoy es el día acordado con la Escuela Naval para atracar y desembarcar en su puerto.

A continuación, yo he recogido mis cosas en la bolsa de viaje, aunque no la he cerrado, esperando al último minuto. El capitán nos ha indicado que no quitemos la ropa de cama, de las literas, hasta que vayamos a desembarcar, por si acaso.



A las 11.00 HRB la patrullera Huanchaco, del Guardacostas peruano, nos ha comunicado por radio que no es hoy, sino mañana cuando podemos entrar en puerto y desembarcar. Y a partir de las 14 horas. Parece que finalmente están aplicando "15 días" y no "2 semanas", como duración de la cuarentena que debemos guardar. Nuevo cambio en nuestras expectativas, con el que tenemos que lidiar. La duda, por mera desconfianza, que nos surge es si realmente será mañana, o no, el día definitivo de atraque y desembarque. Ya no estamos seguros de nada. Y la posibilidad de una travesía a Panamá emerge de nuevo como alternativa, ya cansados de este "ir y venir" de fechas para entrar en Perú.




En esta nueva espera solo nos quedaba contemplar, aunque fuera a distancia, la bahía y sus instalaciones portuarias. Y también contemplar el paseo marítimo cercano a nuestra posición, y en el que continua sin verse actividad alguna, ni de personas ni de vehículos.



Para comer hemos tomado lentejas "a las latas", cocinadas con ingredientes variados. Ha sido un plato de emergencia, que estaba muy bueno a pesar de su sencillez. Es lo que los dos cocineros a bordo dicen ser la "cocina luqui", es decir, la cocina con lo "qui" hay.

La sobremesa ha sido larga, contándose múltiples experiencias de la vida en la mar, durante pasadas travesías. Y también anécdotas de la juventud de cada uno de nosotros. Ha sido una sobremesa nostálgica, que nos ha reconfortado a todos, en medio de una situación incierta.



Por la tarde, la dirección de la Escuela Naval nos ha pedido que mañana entreguemos, al desembarcar y al oficial de guardia, un inventario del barco. Inmediatamente nos hemos puesto a prepararlo con el mayor detalle posible.

Por lo demás, ha sido una tarde tranquila, charlando entre nosotros, y leyendo y escuchando buena música. Es un día de espera.

La cena ha consistido en un nuevo picoteo, amplio con lomo, foie gras y alimentos enlatados, junto con tostadas, y para beber, vino y cerveza. Dada la humedad existente del 92% y la bajada de la temperatura, hasta los 22ºC, hemos tenido una sensación térmica de frío, como no habíamos conocido antes en toda la travesía.

A las 22.30 HRB me he retirado a descansar.

martes, 5 de mayo de 2020

Día 19. Martes 24 de Marzo 2020 En la Bahía de Callao

Tras dormir nueve horas seguidas, algo insólito en mí, me he levantado totalmente descansado. A primera hora, para aprovechar la ventana horaria con España, he hablado con mi familia. Todos, cada uno en su país de residencia, están bien. Las noticias que nos llegan sobre la situación en España son muy preocupantes. Lo único positivo es el gran hospital que se ha instalado en los pabellones de IFEMA, la Feria de Madrid. Y esto en un tiempo récord, de solo unas horas. Es fantástica, y admirable, la capacidad operativa del Ejercito Español. Por otro lado, nos han pasado fotografías de calles emblemáticas de Madrid totalmente vacías. Son como cuadros de Antonio Lopez. Impresionantes todas ellas, propias de una ciudad enclaustrada, muerta. Nunca hubiera imaginado una visión como esa.



Hoy es un día de espera, que ha amanecido totalmente cubierto y sin apenas viento. La temperatura es agradable, con 24ºC, la humedad relativa es, como es habitual, superior al 80%, y la presión atmosférica 1014 mb. Es un día gris, aunque sin lluvia.



En este campo de boyas, los barcos amarrados o bien están cubiertos con lonas protectoras, o bien tienen colocados algún elemento que espante a las numerosas aves, básicamente cormoranes y gaviotas, que viven en este entorno. 



Nosotros hemos colgado un CD vacío bajo la mesana, para que su reflejo ahuyente a estas aves, y no se posen en cubierta.



Hemos aprovechado esta mañana para revisar los circuitos eléctricos del barco, incluidas las luces a tope de palo. Juan, como ya habíamos acordado con él antes de zarpar de Algarrobo, era el tripulante que iba a subir al mástil, si ello fuera necesario. Son "gajes del oficio" por ser joven, por ser el tripulante joven. Y hoy es a quien efectivamente hemos subido al palo.



Hemos contactado también con la Escuela Naval, ante cuya bocana estamos fondeados, para pedirles suministro de agua dulce. Muy amablemente nos han remitido a la consignataria, que es quien tiene la potestad del servicio de avituallamiento - tanto de víveres, como de cualquier otro producto - a los buques en esta bahía. De común acuerdo, hemos quedado en entrar en puerto mañana a mediodía a las 14.30 HRB, ya que esa era, mas o menos, la hora (2 horas mas en el horario oficial chileno) a la que zarpamos hace catorce días de la Cofradía Náutica del Pacífico.

Como la consignataria no parece ser capaz de dar una respuesta rápida a nuestras demandas, al pasar cerca del barco la lancha de vigilancia del Club de Yates Peruano, en cuyo límite estamos fondeados, Jorge les ha pedido ayuda. En concreto, les ha pedido que nos trajeran, si era posible, unas garrafas de agua envasada. Y un par de horas después han regresado con 3 garrafas de agua. Con esos 20 litros al menos tenemos agua para lo imprescindible.



Hoy en lugar de comida, hemos tomado un buen aperitivo: mejillones, ensalada de palmitos y espárragos, corned beef y aceitunas, tomando cerveza y vino, tanto blanco como tinto, para beber. Mucho mas tarde, a media tarde, hemos hecho una merienda-cena.



Entre el aperitivo y la merienda-cena hemos tenido una larga tertulia. El tema no ha podido ser otro que los escenarios posibles de aquí en adelante. La información, que inicialmente habíamos recibido sobre nuestro atraque y desembarque en Callao, no era lo precisa que parecía, o tal como a nosotros nos hubiera gustado. Además, nos han llegado noticias de los grandes problemas que existen en Perú para la repatriación de españoles, con centenares de ellos a la espera de vuelos a España. Ante esta tensión emocional, hemos vuelto a jugar con lo que en Ciencia se llama Gedankenspiele, para la búsqueda de nuevas ideas teóricas o soluciones.

Por un lado, hemos vuelto a hablar sobre la posibilidad de seguir navegando hasta el Canal de Panamá, cruzar al Caribe y dar después el salto del Atlántico hasta la Península Ibérica. Esta alternativa nos llevaría un par de meses, aunque no tenemos la seguridad de que Panamá nos permitiese cruzar el canal, ya que sabemos que hay algún crucero turístico paralizado en puerto, en ese país.

También hemos barajado la idea de, una vez atracados en la escuela Naval y pasado Inmigración, permanecer a bordo, sin desembarcar para alojarnos en un hotel. Solamente se trataría de desembarcar en el momento justo en que una furgoneta nos recogiese y llevase directamente al aeropuerto. En puerto tendríamos agua y electricidad, pudiéndonos avituallar la consignataria. El no pasar por un hotel tendría la ventaja de no entrar en contacto con otras personas, no rompiendo así nuestra cuarentena. De esta forma cumpliríamos las dos condiciones necesarias para conseguir un billete en un vuelo de repatriación: haber entrado en el país y estar inscritos en la lista de repatriación del Consulado Español, ya que ésto se puede hacer online.

Los cinco tripulantes hemos estado profesionalmente habituados a manejar diferentes escenarios, sobre todo en situaciones de incertidumbre, y a tomar después las decisiones pertinentes. Y este es un hábito difícil de olvidar. Ambas alternativas, que hemos tratado esta tarde, reflejan el deseo de acabar con una incertidumbre que nos tensiona mucho. La primera alternativa es el deseo inercial de continuar como navegantes, con un barco capaz y una tripulación dispuesta a enfrentarse a lo que sea, hasta alcanzar un destino conocido y sobre todo amigable. La segunda alternativa es un deseo de simplificar un procedimiento administrativo que, dadas las circunstancias actuales de un Perú cerrado, parece ser excesivamente complicado.



Para nuestra merienda-cena, Jorge ha preparado al horno un delicioso pollo a la cerveza con patatas. Esta es una de las ventajas de disponer de un gran congelador a bordo, en el que hay cabida para numerosos alimentos.

Después, y hasta la hora de retirarnos a descansar, hemos estado leyendo y escuchando música. Han sonado hasta seis CDs completos por los altavoces del barco, con las maravillosas Habaneras de Sanlucar en lugar preferente.

Fernando, por su lado, ha estado preparando la masa para hacer un pan mañana por la mañana. Una vez amasada, la ha dejado fermentar toda la noche. Y nos ha advertido que mañana pondrá el generador muy pronto, a las 07.30 HRB, para empezar a hornear la masa. Así podremos desayunar con pan recién hecho.